400km, +6500m, 19 hours moving time
Una Brevet épica visitando los faros da "costa da morte".
Mi primera noche en la bici, una caida que acabó conmigo en el hospital, horas y horas de lluvia para luego secarnos "algo" con algo de sol.
Nervios, miedo, rabia, cansancio... pero también libertad, superación, realización...
Somos 16, la noche nos espera. Poco a poco vamos llegando al punto de salida en Bastiagueiro. Bicis y randonneurs listos una vez más.
Salimos en grupeta, ritmo tranquilo, charleta. Me pongo al día con viejos conocidos y conozco gente nueva.
Empezamos a subir y hace calor, parece que sobran los chalecos y las chaquetas. Pero pronto empiezan a bajar las temperaturas, se nota la noche.
La sensación de rodar de noche, a esta hora y con lo que nos queda por delante, es increíble.
Los randonneurs se van situando, nos estiramos, se hacen grupos. Algunos empiezan a tirar más, les sigo, Álvaro tambien.
Primer control, Santa Comba (Km 65), parada con café rápido. Primer abandono, Victor llama para que le vengan a buscar.
Al salir del bar encontramos a Iago revisando la cubierta delantera, echamos una mano y el grupo ya se ha ido. Nos quedamos los cuatro sólos.
Una noche negra, cerrada, nos envuelve. No se ve la luna, no se ven las estrellas. No hay luz, ni farolas, ni coches. Vamos callados y escucho ese sonido característico de las cubiertas rodando en el asfalto que tanto me gusta.
Segundo control, Serra de Outes (Km 95), otro pinchazo de Iago, Carlos le ayuda a revisar bien la cubierta y seguimos.
Seguimos rodando de noche, sin tráfico, sin lluvia, sin viento, una gozada. Iago se queda; Álvaro, Carlos y yo tiramos, cogemos ritmo, charlamos, relevamos, disfrutamos. Alternamos zonas totalmente oscuras con pasos por pequeños pueblos y sitios más grandes, como Muros.
El gato, el gaTO JODER EL GA... ZAAAS... PAF! No me da tiempo a verlo y salgo volando... aterrizo contra el suelo con todo el lado izquierdo..
La bici está bien, LA BICI ESTA BIEN! Yo no tanto, mucho dolor en el brazo izquierdo, no puedo mover la mano. Miedo, rabia, mucha mucha rabia pensando en no poder seguir.
Pero seguimos, 15 kms hasta Cee y hasta el hospital.
Parada en urgencias, Álvaro y Carlos hacen pit-stop, a mi me ven los médicos. No hay nada roto pero tengo una contusión fuerte. Me hacen un vendaje para sujetar y me tomo anti-inflamatorios. Salimos del hospital, mierda, está lloviendo. Y llueve de verdad, nos empapamos rápido.
Fisterra, tercer control (Km 175), una hora más tarde de lo esperado por mi caida, por EL GATO.
Sigue lloviendo, bajamos del Faro de Fisterra y nos congelamos. Paramos en el primer café/bar abierto (no fué fácil encontrar uno). Café, tostadas, sobaos, de todo. Intentamos entrar en calor pero es imposible, estamos calados. Salimos y empiezo a temblar, muchísimo, me cuesta mantener la bici recta, me duele la mano.
Durante horas todo se repite: nos empapamos más; repechos, repechos y repechos; paramos en el punto de control en un faro (foto y ya, que nos congelamos); seguimos al siguiente. Jamás pensé que me gustarían tanto los repechos, las bajadas son horribles por el congelamiento. Faro Fisterra, Faro Touriñán, Faro Muxía, Faro Cabo Vilán... nunca tantos faros vi en un solo día.
En algún punto mi teléfono deja de funcionar, la pantalla no responde. Algo más tarde el de Álvaro tampoco... coincidencia??
Tras dejar Faro Touriñan (cuarto control, Km 202) escucho un ruido muy extraño, algo no está bien... un tornillo de mi guardabarros trasero se había aflojado, nada complicado de solucionar, si no fuese por el agua, los guantes empapados y las gafas empañadas.
El mar está embravecido, aun sin un viento fuerte podemos ver las olas rompiendo contra la costa. Esta ruta merece mucho la pena.
En Muxía (quinto control, km 220) nos equivocamos y en lugar de ir por la carretera principal nos ponemos a subir hacia una capilla...
... y acabamos en un camino de piedras, empapadas y resbaladizas. Peligroso, pero menudas vistas que pillamos desde allí arriba.
Tras Cabo Vilán (sexto control, Km 250) hacemos una parada para comer. Encontramos una parrillada familiar, un encanto de gente. Nos abren el garaje para meter las bicis. Nos dejan escurrir y secar algo la ropa e incluso le dejan unas zapatillas a Carlos. Un lujo. Del churrascazo mejor ni hablo... ;-D
Tras la comida empieza a mejorar todo. Sale timidamente el sol, parece que el tiempo mejora. Mi vendaje aguanta, han pasado tantas cosas que ya ni me acuerdo de la caida, ni del dolor.
La llegada a Faro Roncudo (séptimo control, Km 303) nos sube mucho la moral, hay risas, vamos bien. Nos hemos cruzado con el grupo principal de veteranos, apuesto algo a que no contaban con volver a vernos hoy.
Quien diría que venimos de que nos llueva por encima como 6 o 7 horas sin parar!
De camino a Punta Nariga (Octavo control, Km 323) nos perdemos, tenemos el track en los Garmin, pero no está nada claro por donde hay que ir. Gente del lugar nos indica por donde, pero no es por donde dice el track... decidimos tirar por donde nos dicen y damos un rodeo... y nos metemos en unos rampones de cuidado
Carlos va delante, yo en medio, Álvaro detrás de mi.
En medio de una rampa oigo un "CLAACK", un "MIERDA HOSTIA" y un sordo "THUMP", miro atrás y veo a Álvaro en el suelo. Paro y vuelvo, él está bien, la bici no tanto. No sabemos qué pasa, pero escupe la cadena al cuadro estando en plato pequeño. Intenta varias veces seguir, se vuelve a caer, se agarra un cabreo de tres pares... Al final vamos avanzando y decide tirar en plato... está loco... pero lo consigue.
Al llegar al faro revisamos de nuevo la bici, Carlos echa una mano y decidimos tirar, MALO SERÁ.
Ya no hay fuerzas para grabar con la gopro. Se hace tarde, la noche nos envuelve otra vez, hora de encender las luces. Menos mal que no llueve, y que no hace frío tampoco. La parte final se nos hace eterna.
El noveno y penúltimo control (Km 357) está en un camping - "ya está, no es un faro, no puede haber repechada" - qué equivocados estábamos. Hay repechos, muchos y muy duros. Carlos dice que parecen "mini puertos". Seguimos, medio cabreados, protestando en cada subida, pero seguimos.
Después de cada repecho hay una bajada... y algunas en bastante mal estado, la noche no ayuda en esos casos, pero tenemos suerte y no hay más incidentes.
Estamos llegando a Caion, ya casi está hecho, pero no quedan fuerzas. Al menos a mi y a Álvaro, hablamos de abandonar, de llamar a un taxi... pero seguimos.
Y en el último tramo algo pasa. A Carlos le da un bajón, paramos en un bar para tomar una cocacola y coger fuerza. Yo espero fuera, no quiero parar demasiado, lo único que quiero es acabar de una vez. Me traen un vaso de cocacola y me lo tomo. Salimos, es un descenso pronunciado y vuelta a la tiritona y al congelamiento, pienso que en una de esas me pego otra castaña. Después del descenso, más subidas, las agradezco para entrar en calor. Cuando me doy cuenta es como si algo se "encendiese" dentro de mi. Llevo una cadencia alta, voy como las motos. Miro atrás y no les veo. Paro y espero por ellos. Cuando me alcanzan sigo... pasado un rato miro y no les veo otra vez, paro a esperar (repitamos por cuatro).
Me río, cuando volvemos a hacer grupo les pregunto si me pusieron algo en la cocacola, no sé que pasa, pero es como si tuviese energia para otros 100 más. El cuerpo y la mente pueden ser increibles.
Llegamos a coruña, vamos... vamoooss, que ya no falta nada. Carlos lleva tiempo sin luz, mi luz delantera se apaga. Mierda, no ahora, no justo ahora. Saco la luz de emergencia que llevaba, pero no soy capaz de engancharla en el acople... y no quiero parar más, asi que la llevo en la mano. En la buena claro, mientras sujeto el manillar con la mano vendada. Cualquiera que nos viese en ese momento pensaría que estábamos locos.
E igual lo estábamos... un poco...
Llegamos a Bastiagueiro, veo la rotonda del Che y sonrío, me pongo a reír, que puta locura, 400 kms en bici, y vaya 400 kms, con todo lo que nos pasó por el camino.